21 de julio de 2013
Identificación
...Por lo tanto, cuando comenzamos a ver la vida como una sucesión de eventos de los que nadie puede escapar y observamos estos eventos y a nosotros mismos en relación con ellos, nos desidentificamos. En este sentido, no me fío de ninguna persona que no tiene sentido del humor. El sentido del humor es estar desidentificado. Es reírse un poco de sí mismos. Es no tomarse en serio uno mismo. Cuando, aparte de nuestras desgracias o cosas que nos vienen mal, encima las tomamos completamente en serio, nos indignamos, pensamos que no las merecemos, que somos muy desgraciados, que es la culpa de los demás, etc. vamos por el camino incorrecto. Éstas personas están completamente descalificadas para toda evolución personal interior mientras no adopten otro modo de encarar los eventos que nos trae la vida, que, por cierto, es tremendamente justa. Todo nos sucede por algo. En algún momento del tiempo, algo de nuestra conducta nos trae unas consecuencias luego. Es la ley de causa y efecto que se cumple con justicia milimétrica en el Universo. Todo efecto tiene su causa, tanto en lo físico, como en lo psicológico, como en lo espiritual.
Gurdjieff - Ouspensky.-
25 de junio de 2013
Estamos dormidos
(...)Las personas son máquinas, estan dormidas: no están hechas para entenderse
entre sí.
¿Es posible entender la razón de esto? ¿Cuál es la finalidad de estar hechos así?
(...)Estamos acostumbrados a pensar que vivimos en un mundo más o menos cómodo. Ciertamente, hay cosas desagradables, como las guerras y las revoluciones, pero en el conjunto es un mundo cómodo y bienintencionado. Es dificilísimo librarse de esta idea de un mundo bienintencionado. Y luego debemos entender que no vemos para nada las cosas mismas. Vemos, como en la alegoría de la caverna, de Platón, sólo los reflejos de las cosas, de modo que lo que vemos ha perdido toda realidad. Debemos comprender cuán a menudo somos gobernados y controlados no por las cosas mismas sino por nuestras ideas de las cosas, nuestras opiniones de las cosas, nuestro cuadro de las cosas. Esto es lo más interesante. Trate de pensar en ello.
P. D. Ouspensky (Libro "El cuarto camino").-
16 de junio de 2013
Siembra
1.- La semilla de un deseo era un sueño que una vez decidiste plantar
2.- El campo de siembra es el universo,
un inmenso horno alquímico que transforma en realidad los pensamientos,
creencias, miedos… y también los deseos. Es el terreno de la
materialización de lo inmaterial.
3.- Para que germine la semilla del deseo
hay que cultivar dentro de uno mismo el don de la paciencia,y seguir
viviendo con consciencia cada presente. Confiar en que vendrán las
buenas lluvias y la luz del sol lucirá sobre los campos. La desesperanza
y las prisas frenan el crecimiento de todo lo vivo. La naturaleza se
toma sus tiempos, y éstos nada tienen que ver con los tiempos de nuestro
ego.
4.- Vendrán malos vientos, temporales,
nevadas…, hay que adaptarse y confiar. Son las resistencias del árbol
genealógico, de la sociedad, de la cultura, a veces de la humanidad
entera. Una semilla que lleva dentro un potencial deseo, terminará
floreciendo, pero nadie dijo que no habría obstáculos. Cada uno de ellos
es un maestro del que aprender la lección para seguir creciendo.
5.- El abono y el riego son
imprescindibles para que continúe el proceso de germinación. Los
pequeños detalles, los actos de cada día que nos dirigen hacia nuestra
finalidad y no en sentido contrario, esos que nos lanzan fuera del bucle
de la repetición con una poderosa fuerza centrifuga, harán que nos
alineemos con la meta hasta alcanzarla.
6.- Llegará un segundo, de un minuto, de
una hora, en un día de tantos, en el que veremos como florece al fin la
semilla de aquél deseo. Pisaremos fuerte el suelo para sentir que ya no
es un sueño, es una realidad para vivirla. Es entonces el momento de
agradecer y seguir sembrando.
19 de mayo de 2013
Etapas
Si nos observáramos verdaderamente, percibiríamos nuestras tensiones y hábitos.
Si percibiéramos nuestras tensiones y hábitos, nos liberaríamos y relajaríamos. Si nos liberáramos y relajáramos, percibiríamos las sensaciones.
Si percibiéramos las sensaciones, recibiríamos impresiones.
Si recibiéramos impresiones, despertaríamos al momento.
Si despertáramos al momento, experimentaríamos la realidad.
Si experimentáramos la realidad, veríamos que no somos nuestra personalidad. Si viéramos que no somos nuestra personalidad, nos acordaríamos de nosotros mismos.
Si nos acordáramos de nosotros mismos, abandonaríamos nuestro miedo y nuestros apegos.
Si abandonáramos el miedo y los apegos, seríamos tocados por Dios.
Si fuéramos tocados por Dios, buscaríamos la unión con Él.
Si buscáramos la unión con Dios, querríamos lo que Él quiere. Si quisiéramos lo que Dios quiere, seríamos transformados.
Si fuéramos transformados, el mundo sería transformado.
Si el mundo se transformara, todos retornaríamos a Dios.
Riso-Hudson.-
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



