31 de agosto de 2012

Farmacia


Para los médicos del siglo XIX, con raras excepciones, resulta evidente que las llamadas víctimas de las drogas son ante todo víctimas de sí mismas, de la inhospitalidad de su conciencia. De ahí que su cura—si la tienen— no consista en privarlas de tal o cual fármaco sino en ayudarlas a que se acepten como son y a modificar lo que en ellas hay de inadmisible para los demás, pues sólo yendo a su causa podrá modificarse dicho síntoma. La voluntad es interior, y sorteara con simulacros toda suerte de remedios externos.

Por eso la desintoxicación únicamente se considera posible cuando el sujeto la desea de modo verdadero o espontáneo; todo intento de curar con ardides y suplantaciones —por ejemplo, haciendo desaparecer la sustancia sin su expreso consentimiento— sólo le llevará a buscar1a desesperadamente o a sustituirla por otra, de la cual abusará en la misma medida, porque no persigue un placer distinto de acallar su consciencia de si. En definitiva, la cura se alcanzará cuando renuncie a ser autodestructivo, y pueda servirse del acervo farmacológico como un ser racional, con mesura y oportunidad. 
Vimos antes cómo la idea de una tentación irresistible a abusar había sido descartada por Freud desde el concepto de usuario «normal» de drogas, como él mismo y los millones de individuos que disponiendo libremente de la sustancia nunca llegaron a convertirse en frenéticos consumidores. Juzgar la utilidad y las virtudes de una droga por lo que hicieran con ella ciertos neuróticos, equivalía a juzgar las características del café partiendo de usuarios que beben varios litros después de cada comida. 

Por consiguiente, la pregunta oportuna era qué porcentaje de usuarios se controlaba satisfactoriamente y qué Porcentaje entraba en ordalías de esclavitud y depauperación. Eso mediría lo «tentador» de las sustancias en términos estadísticos. Pero nadie se ocupó de investigar semejante cosa, y en lugar de la respuesta se puso en marcha una especie de diálogo de sordos prohibicionistas que continúa hasta hoy.


Antonio Escohotado (Libro "Historia general de las drogas")

24 de agosto de 2012

Era

 

...Se hizo algo parecido con la "Nueva Era" o "New age": Se dice: “La Nueva Era es algo del pasado..” o se ridiculiza a los hippies que fumaban marihuana y tomaban lsd etc. como si eso no valiese, como si eso no fuese en realidad un esbozo de un renacimiento, cuando fue un periodo sumamente fértil en que surgieron la ecología, el feminismo, la lucha por la justicia y una serie de cosas como los movimientos espirituales nuevos y las terapias, etc. Fue algo muy bueno que quedó en la mente colectiva como un fracaso. Triunfó el neo- conservadurismo y se usó mucho “la lucha contra las drogas”. El creador de la lucha contra la droga fue un agente de Hitler y fue reclutado por los americanos en tiempos de Reagan. Es una continuación del mismo espíritu que entiende que es peligroso el despertar de la mente, el fenómeno de la contracultura era peligroso para la cultura, para los interesados en que la cultura siguiera igual…

22 de agosto de 2012

Risa


Cualquier ley, idea o concepto, por ser limitada expresión de un Todo incognoscible, válida sólo para el individuo o la sociedad que la pronuncia en un presente dado, será, en un momento futuro, ob­jeto de risa. Por fragmentario, el pensamiento humano presentado como "serio" es cómico. Sabiduría es la búsqueda de lo risible en un pensamiento que siempre, por ser ilusoria “parte”, está condenado al error. La risa denuncia sus límites y aproxima este pensamiento a la totalidad. Cómico es aquello que, siendo parte, es tomado como Todo.
El individuo no puede conocer el Todo, sólo puede conocer par­te del Todo. Pero esa parte es sólo una aproximación, porque para conocerla tendría que relacionarla con el Todo y, no conociendo al Todo, le es imposible hacerlo con precisión. Sólo puede unir esa parte a un Todo imaginario, "Mundo".

Alejandro Jodorowsky .-



14 de agosto de 2012

Espacio consciente


¿Cómo crees que estará la humanidad dentro de 50 años?
 

     Yo lo veo de este modo: Las cosas están empeorando y mejorando al mismo tiempo. Hay dos corrientes: la corriente inconsciente que desde miles de años ha sido la corriente dominante y se sigue haciendo cada vez más demente y creando cada vez más destrucción; al mismo tiempo está emergiendo la corriente de la consciencia nueva, no condicionada, espiritual. La pregunta es: ¿Hasta qué punto va a seguir el movimiento de la corriente inconsciente? Sin duda va a tener un efecto cada vez más destructivo en el planeta pero al mismo tiempo se está desarrollando la consciencia nueva. Nadie sabe, ni yo tampoco lo sé, si la humanidad se está separando en dos especies diferentes. Es una posibilidad, que una parte de la humanidad no entre en la nueva conciencia y otra sí, entonces se hace una separación como dos especies diferentes. Otra posibilidad es que al mismo tiempo que hay cada vez más destrucción, la consciencia que está despertando llegue a un punto crítico y cuando lo alcance, los inconscientes se vean arrastrados a la conciencia también. Es muy posible que si encuentran destrucción y sufrimiento que ellos han generado, sean arrastrados a la consciencia nueva. Yo veo esas dos posibilidades pero como no soy clarividente, no sé lo que va a pasar. Aunque no creo que la vieja consciencia destructiva vaya a ser la dominante porque cada vez hay más gente que está despertando.
 

¿Cómo es un día ordinario en tu vida?

    Muy simple. Yo pienso relativamente poco. En la vida diaria, si estoy con una persona, la escucho hasta que las palabras surjan, o si estoy en la calle comprando también tengo pocos pensamientos y reacciones. Las situaciones son como son. La vida es muy simple. Muy pocas veces pienso en el pasado y la atención está en la simplicidad. El momento presente siempre es bastante simple porque es solamente eso. La consciencia está en la simplicidad del momento presente. Hay paz incluso si algo no va bien. No llevo encima una identidad. Por ejemplo, en la enseñanza espiritual, la gente me llama maestro espiritual y ellos piensan que es mi identidad pero yo lo veo simplemente como una función. Cuando estoy con un grupo de personas y estoy hablando, entonces soy el maestro espiritual, pero en el momento en que salgo de la sala dejo de ser el maestro espiritual inmediatamente y solamente hay una consciencia abierta que no lleva una imagen de quien soy. Porque cada imagen que llevas te va a conducir al sufrimiento. Voy por la calle sin ser nadie en particular, simplemente un espacio consciente. Das un paseo no como una persona sino como un espacio consciente, o estás tomando un café no como una persona, pensando en tu historia personal, simplemente como un espacio consciente, sin llevar las constantes definiciones de quien soy o hablándome de mi vida con esa voz interior que me cuenta cosas de mi vida: “no estoy contento con mi vida” o cosas así que son cuentos, pensamientos. Estas complicaciones, afortunadamente, son ilusorias.


Eckhart Tolle.-